Conectando conmigo, conectando con la naturaleza: Empoderamiento ante el cambio climático mediante el arte y la meditación.

Mi experiencia de una semana en la casita de Colores; con un grupo de activistas muy creativos, o de unos artistas muy activistas; los cuales, cada uno a su manera, contribuyen al ambiente de empatía contagiosa y ritmo frenético de creación y libertad de expresión.
Me he sentido desde el primer momento muy bien acogido pero dado mi carácter reservado he tenido un día y medio de transición para adaptarme a la dinámica del grupo.
En cuanto a la organización de la casa, el ritmo y el funcionamiento semanal ¡ha sido para mi una gran experiencia! Yo vivo en otra comunidad llamada Ecodharma, donde se funciona con un horario y estructuras de trabajo “fijas “. El primer día en Eroles sin embargo se dedica al desarrollo colectivo del mapa semanal. El proceso que seguimos supuso un ruptura en mi forma de pensar, pues acostumbrado a programas y formas de trabajo más rígidas esta experiencia parecía caótica y desestructurada. Sin embargo el desarrollo de la semana me probó lo contrario. La construcción conjunta de nuestro plan semanal, en base a los intereses y capacidades de cada persona, resultó funcionar a la perfección y de forma muy efectiva en un contexto de gran amplitud de expresión creativa y empatía social.
Los talleres de este proyecto han abierto para mi nuevas ventanas desde las que mirar la realidad. Nuevas formas de sentir-nos y vivir-nos y al mundo que nos rodea. Estos talleres han tenido como eje central la exploración de nuestro ser interior en relación a la realidad que ocurre a nuestro al rededor. Exploramos la creatividad; danza libre, dibujo y escritura como caminos para conocer y conectar con uno mismo y condemás.
Hemos trabajado la sexualidad como forma de comprensión de nuestro ser. Hemos podido compartir en grupo nuestro entendimiento sobre la sexualidad, bajo un ambiente de confianza y no juicio, reflejando como esta se expresa y se siente a través de nuestra experiencia vital. Este trabajo de expresión del yo en las diferentes formas ofrece una luz que nos guía en el camino del auto conocimiento.
Esta ha sido una semana de profunda introspección. De búsqueda personal. Siento que he encontrado el ansiado nexo creativo y vital que vincula mi existencia con una obligación personal de entrega y respuesta ante la realidad que se nos presenta hoy. Capacidad y voluntad de respuesta, una llamada a la acción, a la concienciación colectiva ante los efectos masivos y devastadores del cambio climático amenazando con daños irreversibles a la tierra, que reclama nuestra atención entre suspiros de sufrimiento e incomprensión.
 
Puedo sentir que ha surgido en mi una nueva manera de pensar, que me hace ser más optimista, !por no decir muy optimista! Mi experiencia directa con esta comunidad de personas muy implicadas y con gran sentido del amor al prójimo, me ha hecho comprender sin lugar a dudas que cada individuo de este mundo, cada un@ de nosotr@s estamos directamente implicad@s y somos co-responsables (con diferencias en los grados de responsabilidad) en poner freno a este “holocausto ambiental”. Todas las personas tenemos la potestad y la responsabilidad de tomar parte en este reto social y medioambiental que requiere un cambio de conciencia, una “deconstrucción” de nuestro entendimiento de lo social y lo humano para caminar hacia una existencia más compasiva y armoniosa con el planeta, ejerciendo nuestros valores y practicando una simplicidad contraria al sistema de valores que surgen del capitalismo y sus mecanismos sutiles de extorsión y desempoderamiento.
En esta semana de agosto he redescubierto dentro de mi una riqueza creativa olvidada, ofuscada, que bloqueaba parte de mis sueños más profundos. Esta semana se ha estrechado mi conexión con el mundo y ha surgido una relación más afectiva y compresiva conmigo mismo. Me llevo en un cajita muy pequeña, un tesoro muy valioso, autoconocimiento y alegría, reflejo del tiempo pasado con personas con un gran ímpetu y espíritu de sacrificio en aras del bien común. Después del Dharma aquí ha renacido una nueva y enriquecida fe dentro de mi, con gesto y expresión social, una nueva forma de entender la entrega, el dar. A través de mi se manifiesta hoy el dolor y lamento por el maltrato a la naturaleza, disculpas, rectificaciones de un ser humano que a tiempo recobra el sentido de lo común.

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